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jueves, 3 de enero de 2013

Buscadores de tesoros: El código de los reyes mayas


[El título es muy adecuado porque todos eran analfabetas, excepto los gobernantes y los sacerdotes.  Esto contrasta, por ejemplo, con el hecho de que en el mundo romano era común que un legionario supiera leer y escribir, como lo indican las muchas inscripciones que dejaron grabadas por todas partes, al estilo de "Licinio estuvo aquí".  Parece que lo mismo sucedía entre los viquingos, como se podrá ver en el capítulo titulado "Jalfdan estuvo aquí" de la serie sobre los mismos que será incluida más adelante.] 

 

 Intrigaron a los exploradores durante cientos de años: unas ciudades en ruinas perdidas en las selvas de América Central y Méjico, rostros inescrutables labrados en piedra, escritura misteriosa.  ¿Quiénes habían dejado estos mensajes de épocas pretéritas?  Sería necesario más de un siglo para resolver los misterios de los antiguos mayas.  Dos personas extraordinarias orientarían la búsqueda.  Separadas por cien años, ellas habrían de resolver uno de los mayores enigmas de la arqueología.

Chichén-Itzá, Méjico, 1.842.  Un abogado estadounidense llamado John Lloyd Stephens recorre las ruinas vacías en busca de pistas.  Sabe muy bien que quiere encontrar.  Es lo que lo ha motivado a realizar dos viajes horrendos y a explorar las desoladas selvas de Centroamérica.  Lo ha impulsado a través del barro, la malaria y la profusión de serpientes venenosas y a pasar las noches, plagadas de insectos, bajo las estrellas.  Stephens, el abogado, estaba buscando pruebas, confirmación irrefutable de que estas ruinas no habían sido construidas por los egipcios, los fenicios o las [Diez] Tribus Perdidas de Israel [o los chinos, los javaneses o los sobrevivientes del hundimiento de la Atlántida, como también decían algunos en el siglo XIX ("Secrets of the Maya", Time, 9/VIII/93, p. 41)], y aquí, en Chichén-Itzá, creía que por fin las había encontrado: una escritura diferente a la de cualquier civilización que él había conocido, la misma que había visto en las otras ciudades en ruinas, a cientos de quilómetros de distancia, prueba de la existencia en otros tiempos de un antiguo imperio de nativos americanos más complejo de lo que nadie creía posible.

El mismo Stephens era un producto del Nuevo Mundo.  Nació en 1.805, hijo de un próspero comerciante de Nueva York.  La ciudad no era mucho más que una aldea neerlandesa [fundada por neerlandeses y bautizada por ellos "Nueva Amsterdam"] pero era el eje de una nueva nación.  Stephens creció en las riberas del Río Hudson observando los barcos que llegaban desde todo el mundo.  Después de estudiar leyes abrió una oficina en Wall Street.  Pronto se dedicó a la política e hizo una vigorosa campaña presidencial para Andrew Jackson, pero meses de gritar a las multitudes le produjeron una infección grave en la garganta. 

Su doctor le prescribió un tratamiento que era costumbre sugerir a jóvenes adinerados: una gira por toda Europa.  [Es the Grand Tour, como le dicen en inglés, tal vez desde el siglo XIX.  Lo hice en dos ocasiones, siendo todavía un colegial, primero en 1.964, teniendo apenas 12 años, y luego cuatro años después, en 1.968, el año de la invasión soviética a Checoeslovaquia, que sucedió cuando estábamos en París.  Conservo mi diario de viaje de la primera vez, que tal vez se justifique digitar e incluir aquí eventualmente.  La segunda vez, lamentablemente, no quise hacer un diario.  Las relaciones siempre conflictivas con mis progenitores, que ya fallecieron, me llevaron a alejarme del medio familiar y nunca pude volver a viajar al exterior.  En cambio mis hermanos siguieron viviendo en "el mundo del superlujo", como le decían en el anuncio publicitario de una marca de cigarrillos.] Las antiguas ruinas de Italia y Grecia sólo excitaron su curiosidad.  Stephens pasó luego a Egipto y permaneció tres meses navegando en el Nilo río arriba, visitando los templos y monumentos que encontró en su camino.  Hacía apenas un decenio un francés [Jean-François Champollion] había descifrado los jeroglíficos, revelando así la esplendorosa historia de los reyes y reinas de Egipto. 

Stephens estaba fascinado, y aún no estaba dispuesto a regresar a casa.  Había visto pinturas de una fantástica ciudad antigua que había permanecido perdida durante siglos para todo el mundo, excepto para los beduinos.  Todos le dijeron que el viaje era demasiado peligroso para un estadounidense sin compañía, así que se disfrazó de comerciante turco y tomó el nombre de Abdul Jasís.  En 1.836 fue el primer estadounidense en poner sus ojos en las ruinas de Petra, que en la época romana había sido una de las ciudades más grandiosas del Oriente.  Stephens la encontró todavía deslumbradora: "Es un templo delicado y límpido, grabado como un camafeo sobre una ladera maciza de la montaña.  La primera vista de esa soberbia fachada produce un efecto que jamás habrá de desaparecer."

Las cartas que enviaba a casa eran tan vívidas e imaginativas que fueron publicadas en una revista mensual.  Muy pronto estaba escribiendo libros en los que narraba sus aventuras exóticas en todo el mundo.  El abogado se había convertido en una sensación literaria. 

[George Stuart, Center For Maya Research:]  "Era un observador experimentado y minucioso.  De hecho, Herman Melville, el autor de Moby Dick, recuerda una vez que estaba en la iglesia.  Era apenas un niño y escuchó que Stephens estaba en la primera fila, y cuando Stephens salió, escribe Melville: 'Creí que éste hombre debía tener unos ojos enormes que sobresalían de su cabeza porque era un excelente observador.'  Melville había leído sus libros."

De regreso en Nueva York la vida de abogado sedentario ya no tenía ningún encanto para Stephens.  En cambio su mente estaba llena de pensamientos acerca de un viaje no tan lejano pero aun más osado y extraño.  En el viaje de vuelta a casa pasando por Londres conoció a un artista de nombre Frederick Catherwood, quien había pasado 10 años en el Cercano Oriente.  Ambos compartieron su interés en los viajes exóticos.  Percibiendo en él un espíritu afín Catherwood le mostró un curioso libro acerca de una ciudad perdida oculta en la selva de América Central.  El autor del libro creía que las ruinas de Palenque habían sido construidas por egipcios, cartagineses o quizás por las Tribus Perdidas de Israel: cualquiera excepto nativos americanos.

[G.S.:]  "En esto había una connotación racista que sostenía que todo lo grandioso venía a través de los griegos o los egipcios o de la tradición europea, y todo lo demás parecía ser un puñado de salvajes desnudos que vagaban en los bosques."

En 1.839 nadie creía que los nativos americanos fueran capaces de construir una civilización avanzada.  Ni siquiera el gobierno del país de Stephens tenía el menor interés en ellos.  Apena un año antes había desarraigado a miles de indígenas enviándolos al Oeste a lo largo de la infame Senda de las Lágrimas.  La idea de una grandiosa civilización antigua en Centroamérica parecía aún más absurda.  Unos pocos viajeros informaron haber visto ciudades en ruinas parecidas a Palenque pero Stephens no pudo encontrar nada en los mapas.  Era todo un sueño para el cronista de viajes, sólo que esta vez tendría que regresar con evidencia de lo que encontrara, y, ¿qué mejor compañía que el artista Frederick Catherwood, quien ahora ejercía como arquitecto en Nueva York?

Sólo quedaba un pequeño problema: la recién formada Federación Centroamericana estaba inmersa en una cruenta guerra civil.  [Lo mismo sucedía en Colombia en momentos en que en Estados Unidos se preparaban para iniciar el proyecto del canal interoceánico, y es una guerra, la llamada Guerra de los Mil Días (1.899-1.902), a la que se atribuye la pérdida de Panamá.  Mi abuelo materno participó en ella y luego, como era del bando perdedor, tuvo que exilarse en Centroamérica, huyendo de las persecuciones políticas.  Creo que lo que sé de esto también podría incluirlo aquí como crónica tanto familiar como histórica.]  Recurriendo a sus amistades políticas, Stephens obtuvo un cargo como agente secreto.  Se imaginó que su abrigo diplomático lo protegería en un territorio peligroso, y fue así como en octubre de 1.839 Catherwood se despidió de su esposa y sus dos jóvenes hijos y ahora se encontraban aquí, en lo profundo de las selvas centroamericanas. 

La primera de sus metas eran las ruinas de Copán, pero cuando encontraron una pequeña aldea homónima nadie en ella había oído acerca de las ruinas cercanas.  Finalmente un indígena bien informado se ofreció a guiarlos, pero después de muchas horas comenzaban a creer que las ruinas eran solamente leyenda, cuando, súbitamente, ahí estaban, más grandiosas de lo que jamás imaginaron: las ruinas de Copán.

Las pirámides se alzaban majestuosas en medio de la selva.  Unas grandiosas cabezas de piedra que doblaban el tamaño de un hombre los observaban desde monumentos labrados intrincadamente.  Stephens notó los jeroglíficos y los consideró tan refinados como los que había visto en Egipto, pero su experiencia le decía que estos grabados eran únicos.  El silencio de lo que una vez fuera una ciudad majestuosa lo abrumó: "Copán yacía frente a nosotros como un barco destruido en medio del océano, con sus mástiles arrancados, su tripulación desaparecida y sin nadie presente para contarnos de donde había zarpado."

[Mary Miller, Art Historian, Yale U.:]  "Creo que la descripción de Copán es la descripción más poética de un lugar de los que visitó, porque es como si estuviera deambulando por el interior del Titanic y observando el naufragio de una civilización.  Camina de un monumento a otro.  Parece que estuviera observando los rostros de los últimos gobernantes de éste lugar."

[?:]  "América, según los historiadores, estaba poblada por salvajes, pero no fueron salvajes quienes erigieron estas escrituras y esculpieron estas piedras.  La arquitectura, la escultura y la pintura, todas las artes que embellecen la vida, habían florecido en esta selva exhuberante, y aun así nadie sabía que tales cosas existían o que podían contar de su vida pretérita."

[M.M.:]  "El es el primero que realmente es capaz de decir, 'Miren estas figuras en piedra…deben ser los retratos de los reyes o reinas', y emplea el término 'reina', lo cual es sumamente asombroso que hiciera al ver [a] hombres y mujeres en los monumentos porque cien años más tarde todos los hombres y mujeres que Stephens vio habrían de ser reducidos por los arqueólogos del siglo XX a un grupo de sacerdotes anónimos de los que elaboraban calendarios.  Stephens tenía ese tipo de capacidad de observación voluntariosa propia de la gente de Nueva Inglaterra.  Lo mejor de muchas introspecciones de Stephens es que gran parte de ellas resultaron ser absolutamente ciertas."

…pero Stephens estaba profundamente perplejo por el misterio en el corazón de Copán: ¿quién pudo haber construido esta extraordinaria ciudad?  Los indígenas lugareños parecían no saberlo.  Stephens necesitaba su ayuda para explorar las ruinas pero el dueño de la tierra se interpuso.  Finalmente pareció que la única solución era comprar Copán, así que el abogado se puso su abrigo diplomático y fue a la aldea a negociar: "Quizá ustedes sientan curiosidad por saber en cuanto se vende las ruinas antiguas en Centroamérica.  Yo pagué 50 dólares por Copán.  Nunca hubo dificultad con respecto al precio.  Le ofrecí esa suma, por lo cual Don José María creyó que yo era un tonto.  Si le hubiera ofrecido más probablemente me habría considerado algo peor."  Habiendo quedado resuelto el problema de la propiedad del terreno el equipo se dedicó a deslindar la ciudad en ruinas, midiendo y cartografiando sus edificaciones.

[M.M.:]  "Catherwood también es un personaje notable, y ojalá supiéramos más acerca de él.  Se percibe la personalidad de Stephens a través de sus escritos.  La personalidad de Catherwood no se manifiesta mucho.  Stephens lo trata con mucho formalismo y se refiere a él como 'el Sr.Catherwood'."

Inicialmente "el Sr. Catherwood" encontró casi imposible dibujar los monumentos, cuya exhuberancia tropical desafiaba su cohibida mano británica.  [Comúnmente se da mal uso al término "tropical", queriendo decir "ecuatorial" o "intertropical".  Las regiones a lo largo de los dos trópicos, el de Cáncer y el de Capricornio, en los 23 grados de latitud norte y sur, respectivamente, se caracterizan, donde la geografía predispone a eso, por un medio natural muy distinto del ecuatorial: árido y desértico, con desiertos como el Sajara y el de la península arábiga arriba y los de Namibia y Atacama (el más seco de todos) y el interior de Australia abajo.  Eso lo explica la celda Hadley de circulación atmosférica: el aire ecuatorial cálido, húmedo y liviano asciende y se enfría, esto hace que su humedad se condense y caiga como lluvia, el aire ya reseco y progresivamente más frío y pesado avanza hacia los trópicos y ahí baja y regresa al ecuador, donde se carga de la humedad que libera la vegetación, y se repite el ciclo.  Más allá de dicha celda hay otras dos: la de las latitudes medias y la polar.  Los médicos, que no acostumbran asociarse con los meteorólogos, siguen hablando dizque de las "enfermedades tropicales".]

[G.S.:]  "Stephens cuenta que un día se le acercó en la selva.  Catherwood está de pie frente a un monumento grande y elevado.  Es la estatua de uno de los gobernantes de Copán, y está toda grabada intrincadamente.  Catherwood está ahí de pie casi cubierto por una pila de papeles arrugados.  Son los resultados obtenidos después de infructuosos intentos por dibujar esa cosa."

Afortunadamente Catherwood había traído consigo una cámara lúcida, una caja que albergaba un prisma, la cual le permitía delinear la imagen reflejada.  Para satisfacer al perfeccionista "Sr. Catherwood", hasta el mínimo detalle debía ser preciso.

Al llegar la primavera estaban listos para iniciar la búsqueda de su siguiente gran meta: Palenque.  El territorio situado al norte, allende las montañas de la Sierra Madre, estaba virgen y no cartografiado.  Como dijera un lugareño, la senda hacia Palenque era sólo para los pájaros.  Las serpientes y las nubes de mosquitos los atormentaban en su andar.  Para Stephens lo peor era la costumbre local de transportar a un visitante sobre la senda más empinada sentado en una silla amarrada a la espalda de un indio: "Subía y bajaba con cada aliento, sentía su cuerpo temblando debajo de mí y sus rodillas parecían no aguantar más.  Con el menor movimiento brusco de mi parte ambos habríamos rodado.  Lo habría querido dejar libre durante el resto del viaje para poder despegarme de su espalda."  [Uno se pregunta: ¿qué le impedía despegarse y negarse a participar en ese rito infame de sumisión?  También se veía eso en el Nuevo Reino de Granada y quedaron grabados de la época con barbudos apoltronados a cuestas de un indio.  Véase la portada de Siervos de Dios y amos de indios.]

Avanzaron más y más.  Les tomó más de un mes llegar a las legendarias ruinas que habían inspirado su viaje en primera instancia.  Palenque parecía colgar de los bordes de las montañas. Sus agraciados edificios se erguían sobre la planicie que se extendía más abajo.  "Doquiera que íbamos vimos la evidencia de sus gustos, sus habilidades artísticas y su riqueza y poder.  En medio de aquella desolación y la ruinas miramos hacia el pasado, limpiamos toda la sombría selva y observamos cada edificación perfecta, elevada e imponente." 

La arquitectura de Palenque era diferente a la de Copán, pero Stephens notó muchas similitudes, especialmente en los misteriosos escritos.  Al examinarlos cuidadosamente llegó a una conclusión notable: "Existe la posibilidad de que toda esa región haya estado una vez ocupada por la misma raza, hablaba el mismo idioma o al menos haciendo uso de los mismos símbolos escritos."

Los indígenas que Stephens conoció hablaban muchos dialectos y estaban tan desconcertados por las ruinas como él lo estaba, pero intuitivamente parecía percibir un nexo entre ellos y las ruinas.

[M.M.:]  "Creo que Stephens fue la primera persona que pudo establecer la conexión entre los indígenas que veía y las ruinas antiguas.  Mientras que otros decían, '¡Estos campesinos patéticos, estos miserables indios jamás pudieron haber construido esto!  Busquemos otra solución al origen de estas cosas', él cree que aquí hay toda una continuidad, y esta, creo, es una de las ideas más radicales expuestas en su libro."

En la noche Stephens y Catherwood durmieron en la imponente ruina que bautizaron como "El Palacio".  La estación lluviosa había comenzado y los mosquitos, voraces durante el día, de noche eran aun peores.  Catherwood estaba ya agobiado por la malaria [como mi abuelo durante años porque se le convirtió en crónica durante dicha guerra cuando se extravió con otros pocos en la selva del Chocó al quedar aislados del resto de la tropa, pero eventualmente lo curó la quina, aunque él afirmaba que había sido el vegetarianismo] pero de algún modo siguieron trabajando, durante 22 días con sus noches insomnes, encantados por la belleza de Palenque.  Exhaustos, continuaron viajando hacia el norte y el este hasta Yucatán pero Catherwood estaba demasiado débil para proseguir.  Jurando volver, regresaron a casa en Nueva York.  En diez meses los exploradores habían logrado lo imposible: habían redescubierto una antigua civilización americana, más grandiosa de lo que nadie había imaginado.  Ahora estaban preparados para asombrar al mundo con su historia. 

[G.S.:]  "Cuando el libro de Stephens, Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan, apareció en el verano de 1.841 tuvo un éxito inesperado.  Harper & Brothers lo había impreso en una tirada de un buen número de ejemplares y se vendió rápidamente."

[M.M.:]  "Stephens escribió un libro realmente emocionante.  Es un punto de vista muy personal y se convirtió en uno de los grandes éxitos de librería del siglo XIX.  Fue editado docenas de veces y despertó en los estadounidenses un enorme deseo de conocer más acerca de esa parte del mundo."

[G.S.:]  "Después de su publicación Stephens y Catherwood fueron puestos en las nubes.  Causaron un furor en Nueva York.  Aparecieron reseñas del libro en todas partes.  Fue un episodio épico asombroso en el mundo editorial, así que el viaje fue un éxito y planearon regresar."

Diecisiete meses después de dejar Méjico Stephens y Catherwood estaban ya de regreso en Yucatán explorando la ciudad de Uxmal.  En éste segundo viaje concentraron sus esfuerzos en esa región de Méjico.  Abriéndose camino paso a paso en la espesa selva descubrieron muchas ciudades en ruinas completamente desconocidas, con nombres tales como Cobá, Labná y Sayil.  Stephens sintió que estaban compitiendo en una carrera contra el tiempo: dondequiera que iban encontraban ruinas que se derrumbaban convirtiéndose en pilas de escombros.  Catherwood incluso aprendió a dibujar montado en su mula para ahorrar tiempo.  En Uxmal el artista dibujó el rostro de un dios que aparecía en uno de los costados de una pirámide.  Años más tarde fue destruido.  La ilustración de Catherwood es nuestro único registro de él.

[?:]  "Es posible que el mayor servicio que hayan prestado fue congelar en el tiempo una serie de observaciones e imágenes de una tierra que ya no existe."

[?:]  "Son pinturas románticas pero al mismo tiempo notablemente exactas.  Por ejemplo, muchas de las ilustraciones de Catherwood de los mayas en Uxmal y Magna y otros lugares son las primeras descripciones que tenemos de cual era el aspecto de la gente maya.  No hay registro anterior a ese."

En la aldea de Balancanche los exploradores visitaron un pozo antiguo y muy profundo.  Catherwood estaba muy  inspirado y comenzó su extraordinario dibujo al pie de la escalera.  [?:]  "Era la escena más extravagante que se pudiera concebir: los hombres esforzándose por ascender por una escalinata enorme con jarras de arcilla atadas a sus espaldas y cabezas, brillando sudorosos bajo la luz de las antorchas de pino."

Uno de los últimos lugares que exploraron fue Chichén-Itzá.  Su arquitectura los conmovió más que ninguna otra ciudad en éste segundo viaje.  Lo más emocionante de todo fue la revelación de que la ciudad había estado relacionada con Copán y Palenque, que quedaban a cientos de quilómetros de distancia: "Por primera vez encontramos en Yucatán jeroglíficos esculpidos sobre piedra que indiscutiblemente eran del mismo estilo del de los de Copán y Palenque.  ¡Si tan sólo uno pudiera leerlos!"

Por fin sintió Stephens que tenía la prueba que había estado buscando: los misteriosos escritos eran únicos y diferentes a todos los que había visto.  Ahora podría convencer a los escépticos de que estas ciudades habían sido construidas por nativos americanos: "Estas ruinas son diferentes a las obras de cualquier otra cultura conocida.  Son de un nuevo género y permanecen únicas."

En los nueve meses que duró el segundo viaje Stephens y Catherwood lograron visitar 44 ciudades en ruinas y reunieron algunos tesoros para exhibirlos a su regreso, pero pagaron un  precio muy alto por sus aventuras.  La malaria habría de atormentar a ambos el resto de sus vidas.  John Lloyd Stephens tendría que luchar contra la terrible enfermedad durante diez años antes de sucumbir ante ella en 1.852.  Frederick Catherwood moriría trágicamente pocos años más tarde en un naufragio.

Hubo otro capítulo triste en esta historia: la suerte de la grandiosa exhibición que realizaron a su regreso a Nueva York.  [G.S.:]  "El incendio se inició una noche en julio de 1.842 y de la noche a la mañana, literalmente, acabó con los originales: los dibujos, algunos objetos arqueológicos, los grabados en piedra caliza que con gran sacrificio habían traído.  Gracias a Dios que se tenía  los libros, y todos los días agradezco al Destino porque alguien en la casa editorial Harper and Brothers en Nueva York tuvo la precaución de ilustrar profusamente el libro, porque habría sido una lástima que todos los dibujos se hubieran perdido."

Afortunadamente antes de morir Catherwood produjo unos folios excelentes de algunos de sus dibujos que animaron a generaciones de exploradores a seguir al intrépido dúo a la tierra de los mayas, pero las ideas discernidoras de Stephens tendrían un destino diferente.  Su mayor acierto --que los mayas habían escrito la historia real de sus vidas en los monumentos--, sería dejada de lado.  Las legiones de arqueólogos que llegaron después de él pudieron descifrar algunos de los glifos, pero únicamente aquellos que hablaban de números, fechas y las estrellas.

Entusiasmados por el descubrimiento de que los antiguos mayas habían sido grandes astrónomos, los arqueólogos crearon una imagen de ellos como unos pacíficos observadores de astros, obsesionados con los calendarios y el tiempo.  Cuando Stephens observó los monumentos vio auténticos reyes y reinas.  Cien años después los arqueólogos vieron apenas los cálculos de unos cronometradores anónimos.  Se necesitaría un par de ojos nuevos para aclarar finalmente los secretos de los grabados mayas y comprobar que Stephens tenía razón.

La historia de Tatiana Proskouriakoff no es bien conocida fuera del ámbito del estudio de los mayas, pero en éste campo ella es un gigante, una mujer en un mundo de hombres que vio más allá y más profundo que contemporáneos más famosos que ella.  Lo que sabemos ahora sobre los antiguos mayas --las revelaciones emocionantes que hubo luego de decenas de excavaciones arqueológicas--, se basa en su trabajo.  Con respecto a Copán, fue la primera persona en concebir sus ruinas como un rompecabezas.  Fue ella quien suministró la pieza que faltaba.

Tatiana, o Tania, como le decían quienes la conocían, nació en Tomsk, Siberia, en 1.909 [en un medio gélido que es el extremo opuesto del de los mayas].  Su madre, hija de un general muy conocido, era médica, y su padre un químico.  La I Guerra Mundial interrumpió sus vidas tranquilas.  En 1.915 el padre de Tania fue enviado a los Estados Unidos para supervisar la fabricación de armas para el zar.  Con el advenimiento de la Revolución Rusa la familia quedó atrapada lejos de casa y comenzó una nueva vida en las afueras de Filadelfia.  Char Solomon, que se encuentra actualmente redactando la primera biografía de Tania, ha estado descubriendo esos detalles de su vida temprana.

[Char Solomon, Proskouriakoff biographer:]  "La historia de Tania me pareció subyugadora porque nació en Rusia en una época muy turbulenta.  Vino a los Estados Unidos, aprendió el inglés como una segunda lengua y lo dominó con tal maestría que parecía que fuera su lengua materna.  Escogió una profesión dominada por hombres en una época en la que muchas mujeres no elegían recorrer esa senda."

Tania estudió arquitectura en la Universidad Estatal de Pensilvania y fue una de las pocas mujeres en su grupo de graduados.  Era el año 1.930, la cúspide de la Gran Depresión.  Pasó varios años desalentadores buscando trabajo, luego tuvo que resignarse a aceptar un empleo en el que hacía dibujos para un almacén de bordados.  La búsqueda de buenos temas para sus diseños la condujo al Museo Arqueológico de la Universidad de Pensilvania.  Los habilidosos dibujos de Tania llamaron la atención de Linton Satterwaite, un arqueólogo que buscaba a un artista que trabajara en su excavación, en lo profundo de las selvas de Guatemala.

El viaje a la ciudad en ruinas de Piedras Negras fue un gran salto que la alejó de su muy unida familia rusa, pero Tania estaba lista para una aventura.  El pequeño grupo partió hacia Guatemala en el invierno de 1.936.  En su recorrido se detuvieron en Palenque, la agraciada ciudad en ruinas que había cautivado a los exploradores Stephens y Catherwood hacía casi cien años.  Tania estaba igualmente extasiada.

[Ch. S.:]  "En sus años de madurez habría de decir que cuando vio por primera vez el pequeño y elegante Templo del Sol supo que había encontrado su vocación, que nunca habría nada que la atrajera tanto como eso."

El lápiz de Tania respondió fácilmente a lo intrincado del arte maya.  La joven rusoestadounidense había sentido el latido de un misterio antiguo, pero establecerse en Piedras Negras no fue fácil.  Tania debía aprender como deslindar y dibujar las ruinas dilapidadas.

[M.M.:]  "Como mera aficionada ajena al medio profesional, como mujer que había aprendido una segunda profesión y estaba tratando de encontrar su lugar en ella, estoy segura de que obviamente ella era 'la pequeña Tania', a quien se le permitía sentarse ahí para hacer dibujos de Piedras Negras.  Creo que debió sufrir en cada paso que daba pero creo que realmente era alguien capaz de competir eficazmente con los chicos."

En la arqueología maya en 1.932 "los chicos" eran un grupo sumamente formidable.  [G.S.:]  "Este era un grupo de gente que había formado un gremio exclusivo, y casi todos eran de la Liga de la Hiedra [la Ivy League, una serie de unas pocas universidades tradicionales muy prestigiosas de edificios de estilo colonial con las fachadas cubiertas por esa enredadera]: Harvard, Pensilvania y otros lugares.  Todos eran grandes amigos.  Eran, como la mayoría de los arqueólogos en aquel tiempo, gente cuya condición económica le permitía disfrutar de una gran independencia.  Ellos podían hacer todo lo que les provocara hacer."

Aun en el monte estos arqueólogos nacidos en cuna de oro lograban vivir bien.  En Piedras Negras la cena era una ocasión formal que comenzaba con cocteles.  [Ch. S.:]  "Cerca de las cinco de la tarde se cambiaban de indumento y se ponían elegantes.  Tania tenía un vestido blanco, un vestido largo que había empacado en su equipaje.  Tenía que caminar entre el barro para llegar a la cabaña que hacía las veces de comedor y después disimulaba el borde embarrado de su vestido doblándolo detrás de sus pies para que nadie se percatara.  También se presentaban algunas bromas retadoras entre Tania y Linton.  El había sugerido que una de las estructuras no tenía una escalinata ascendiendo por un costado y ella insistió con vehemencia que tuvo que   haber una y lo retó con respecto a ese punto, así que él dijo, 'Bueno, si crees realmente que había una escalinata, tendrás que excavar y encontrarme la prueba', lo que procedió a hacer, y para su deleite encontró la escalera."  [¿Debe uno suponer que sus conocimientos de arquitectura le indicaban la necesidad de que hubiera una escalinata ahí, o adivinó fortuitamente?]

Tania comenzó a esbozar reconstrucciones de las ruinas con fundamento en los datos arqueológicos.  Sus dibujos eran tan impresionantes que le merecieron un recorrido para dibujar otras ciudades mayas.  Su primera parada fue en Copán.  El notable estudioso de los mayas Ian Graham compartió su oficina en el Museo Peabody de Harvard con Tania en los años de madurez de ella.  El recuerda sus historias de Copán en los años 30: "Entonces ella apareció ahí, la única mujer en ese campo aislado.  Había ahí unos personajes bastante animosos.  Uno de ellos era un hombre asombroso llamado Gus Stromsvik."

[Ch. S.:]  "Gustav Stromsvik, el arqueólogo noruego que trabajó para el Instituto Carnegie, se enamoró intensamente de ella, y Tania tuvo un período durante el cual trató de definir lo que podría significar esa relación en su vida.  Stromsvik poseía una personalidad muy dinámica.  Era muy extrovertido.  Era un anecdotista y ella adoraba a la gente que podía contar buenas historias, le encantaba reir, así que se sintió atraída por él, pero Stromsvik tenía un problema severo con la bebida."

[I.G.:]  "Especialmente los sábados por la noche la vida ahí se desquiciaba bastante.  Tania parecía manejar la situación perfectamente bien.  Es sorprendente.  Ella llevaba una vida tan protegida en su familia rusa y en su vida en las afueras de Filadelfia, pero era valiente."

La siguiente parada de Tania fue en Cichén Itzá, el centro del mundo maya en esta época dorada de la arqueología.  La antigua ciudad estaba experimentando un renacimiento a medida que los arqueólogos del Instituto Carnegie la reconstruían.  [?:]  "La mitad de la reconstrucción había avanzado simultaneamente con el trabajo de investigación." 

Recibiendo miríadas de visitantes estaba el hombre que serviría de vocero de los mayas durante más de 20 años: Sylvanus Morley, del Carnegie, conocido por sus enormes sombreros de paja y su personalidad entusiasta.  En Chichén Itzá vivía suntuosamente en una casa solariega de la época colonial española.  Todas las noches un cocinero chino preparaba la cena para Morley y su banda de arqueólogos.  Los colegas envidiosos se referían a ellos como "El Club".  En ocasiones vespertinas especiales Morley guiaba a sus invitados a las ruinas de la cancha del juego de la pelota maya a escuchar un concierto amplificado por la asombrosa acústica de la cancha.  Tania se unía a los demás a la luz de la luna en éste lugar perfecto para conjurar a los espíritus de los mayas ya fallecidos. 

Para el Club Carnegie los mayas eran una raza de astrónomos sacerdotales diferente a cualquier otra gente que hubiera existido.  Estos sabios antiguos nunca habían participado en batallas.  En cambio habían pasado su tiempo inventando y elaborando un calendario complejo y un sistema de escritura que no servía más que para registrar el transcurso del tiempo.  El creador de éste concepto acerca de los mayas fue Sir Eric Thompson, un agrio inglés cuyo intelecto dominó los estudios sobre los mayas durante casi 50 años.  […tal vez junto con Morley.  De la fuente ya citada, misma página: "By 1950 the field was dominated by J. Eric Thompson and Sylvanus Morley of the Carnegie Institution of Washington.  Both are still revered as brilliant archaeologists, but some of their theories have been overturned by new evidence." ("Hacia 1.950 el campo [de los estudios mayas] se encontraba dominado por J. Eric Thompson y Sylvanus Morley del Instituto Carnegie de Washington.  A ambos se los reverencia como arqueólogos sobresalientes, pero nuevas evidencias han llevado a abandonar algunas de sus teorías.") 

Nadie, ni siquiera Morley, cuestionaba su autoridad.  [M.M.:]  "Cuando Thompson comenzó a formular sus ideas nadie tuvo la fuerza de carácter para oponerse.  Morley fue el único que lo intentó.  En sus primeros trabajos presentaba una imagen bastante diferente.  Fue avasallado por la perspectiva de Thompson y la adoptó.  Esto hacía muy difícil que una voz nueva se abriera paso, especialmente cuando el nombre de Tania iba precedido por 'la pequeña'."

Thompson podía intimidar a los demás miembros del Club Carnegie, pero no había contado con Tania Proskouriakoff.  [M.M.:]  "En mi percepción general ella tendía a contradecir, de tal manera que si uno hubiera dicho, 'Bueno, parece que lloverá', ella habría respondido 'no hay una gota de lluvia en esa nube'.  Era la clase de persona que, si tú decías, 'Hace demasiado calor aquí adentro', ella inmediatamente se iba a subir el termostato para aumentar un poco el calor."  [¡Bastaba con un ejemplo, profesora!  Eso fue llover sobre mojado, con todo respeto.]  Tenía un espíritu de contradicción y creo que eso también le ayudó cuando dijo: 'Bueno, si ustedes dicen que los mayas son pacíficos, veámoslo desde otra perspectiva.' "

Poco a poco Tania comenzó a hacer preguntas diferentes a las de sus colegas.  Además comenzó a estudiar a los mayas actuales, convencida de que ellos también tenían algo que enseñarle.  [M.M.:]  "Cuando ella estaba en las montañas de Chiapas tomó algunas lecciones para aprender a tejer con un telar manual como los que usan los mayas.  Al mismo tiempo la joven tejedora le ayudaba a aprender el maya.  Esto es algo que no muchas personas saben acerca de Tania: que estudió el maya yucateco."

El presentimiento de Tania de que los mayas contemporáneos podían ofrecer un vínculo valioso con el pasado quedó confirmado por un descubrimiento fabuloso realizado en 1.946.  Un productor de películas estadounidense llamado Giles Healey persuadió a un indígena maya para que le mostrara uno de sus lugares secretos.  El indígena lo condujo a Bonampac, una ciudad perdida en lo profundo de la selva.  Al escudriñar el interior de una edificación Healey se asombró cuando encontró unos rostros que lo observaban desde las paredes.  Los ejércitos estaban enmarañados en una batalla feroz.  Otras escenas mostraban a prisioneros de guerra y víctimas de sacrificios humanos.

[M.M.:]  "Ninguno de los intentos de Thompson pudieron convencer a nadie de que estas escenas representaran a unos mayas pacíficos porque en los murales de Bonampac vemos unas de las pinturas de batallas más grandiosas jamás creadas en la historia de la humanidad.  A Tania no se le permitió escribir una sola palabra para interpretar las pinturas de Bonampac, pero siempre me he preguntado si acaso no habrán contribuido a configurar su punto de vista acerca del mundo maya."

Sir Eric Thompson impidió definitivamente la entrada a Bonampac, evitando que otros estudiosos de los mayas ponderaran las implicaciones sangrientas de sus murales, pero comenzaba a insinuarse lo inadecuado de su idea acerca de los "pacíficos" mayas.  Pocos años después otra pieza del rompecabezas encajaría en su lugar.  En una librería en Méjico Tania encontró un libro reciente y revolucionario de un ruso llamado Yuri Knorosov.  Siempre interesada en los asuntos rusos, leyó ávidamente acerca de su nueva teoría sobre la escritura maya.  Eventualmente resultaría ser la clave para descifrar los glifos, pero durante años Sir Eric Thompson condenaría la nueva teoría como "propaganda comunista".

[Estaba reaccionando con furia, como un toro, ante la capa roja que sacudían los editores soviéticos, que afirmaban que Knorosov estaba aplicando un método de orientación marxista-leninista muy superior a los inadecuados métodos "burgueses", pero había también otras razones, además de las ideológicas, para cuestionarse las explicaciones del erudito ruso.  De todos modos su apoyo a la idea de que se trataba de símbolos fonéticos, más bien que de ideogramas, resultó acertado, mientras que la insistencia de Thompson de que eran ideogramas interfirió en el progreso del desciframiento.]

A finales de la década de los 50 Carnegie suprimió su programa mesoamericano, víctima de otras prioridades, pero Tania permaneció como investigadora asociada con una oficina en el Museo Peabody de Harvard.  Se habían acabado sus días de investigaciones sobre el terreno, pero su mayor tarea acababa de comenzar.  En su pequeño apartamento en Cambridge [no la ciudad inglesa sino su homónima en el Estado de Massachusetts, en Estados Unidos] Tania estaba siguiendo una pista prometedora.

[Ch. S.:]  "Cuando leo los diarios de Tania puedo ver que en los años 50 tomó una decisión muy deliberada de volverse más reservada en su vida.  Comenzó a trabajar más intensamente con los jeroglíficos." 

En su imaginación Tania había regresado a Piedras Negras, el lugar de su primer contacto con los mayas.  Reflexionando sobre los monumentos notó una pauta peculiar con respecto a los glifos: una y otra vez los mismos trazos estaban relacionados con fechas y en cada uno de los monumentos ninguna de las fechas excedía el tiempo de vida de una persona.  Súbitamente la evidencia fue clara para Tania: los monumentos marcaban las etapas de la vida de una persona.  Donde los demás habían visto sólo cálculos desapasionados Tania Proskouriakoff  vio las vidas de seres humanos.  Era una conclusión que destrozaba completamente todo lo que Sir Eric Thompson tomaba por cierto.  Tania ordenó los hechos que había reunido y luego mostró su informe a Thompson antes de enviarlo a su editor.

[Ch. S.:]  "…y cuando ella habló con él antes de que éste lo leyera él estuvo totalmente en desacuerdo con las ideas que ella tenía acerca de los mayas.  Llevó el informe a su casa y lo leyó y al día siguiente regresó y le dijo: 'Bueno, creo que tienes razón.'  Eran unas palabras muy importantes viniendo de quien era considerado como un gigante en ese campo por aquel entonces."

[G.S.:]  "…y desde ese momento, cuando uno veía un monumento maya sabía que no se trataba de dioses y sacerdotes: eran seres humanos, y eso era lo importante.  En cierto sentido, todo lo que se ha hecho desde entonces en el estudio y en la interpretación de los jeroglíficos ha sido una nota a pie de página en lo que Tania hizo.  Ella logró el avance precursor.  Cuando ella, y en Rusia Yuri Knorosov, establecieron las claves de los jeroglíficos, fue el inicio.  Comenzamos a progresar rápidamente."

Habiendo iniciado los decodificadores su labor, comenzó a emerger una imagen más ajustada a la realidad de los mayas.  En los monumentos estaban escritas las historias de sus vidas, sus ancestros, sus batallas y conquistas.  A través de los siglos los mayas regresaron y volvieron a vivir: los reyes y reinas, gobernantes de ciudades fabulosas llenas de las voces que resonaban como ecos del pasado.

[Dr. David Stuart, Associate Professor, …:]  "Las cosas estaban cambiando a una velocidad enorme.  Podemos leer, diría yo, aproximadamente 75 a 80 por ciento de las inscripciones que los mayas escribieron.  Dado que en 1.960 apenas podíamos leer algo de ellas, esto es extraordinario."

David Stuart comenzó a descifrar los glifos mayas cuando era apenas un niño.   Tania Proskouriakoff es una de sus heroínas.  La conoció poco antes de su fallecimiento cuando ella continuaba  con su cuidadoso estudio en el Peabody.  En 1.998 Stuart llevó sus cenizas a Piedras Negras para enterrarlas en un lugar a gran altura desde donde se veía la antigua ciudad que ella había amado.

[D.S.:]  "No comprendimos lo conmovedora que iba a ser la ceremonia.  La mayoría de nosotros éramos estudiantes o gente joven investigando sobre el terreno --el mayor de nosotros tendría unos 30 años--, y por fin comprendimos que aquí estaban los restos de esta grandiosa leona, esta figura legendaria.  Los guatemaltecos presentes estaban muy emocionados porque esta era la mujer que había vuelto a colocar a los mayas en la historia."

Al final de su viaje precursor a América Central, en 1.840, el explorador John Lloyd Stephens había sido el primero en declarar con convicción: "Creo que su historia está grabada en sus monumentos."  Más de cien años después supimos finalmente que Stephens tenía razón.  En Palenque, Copán, Chichén Itzá y docenas de ruinas intermedias los antiguos mayas ahora hablan por sí mismos.         

 

[De aquí hay que pasar a una serie sobre otras tres lenguas muy antiguas que incluye otro desciframiento y que había sido emitida por una emisora radial apenas dos meses antes.  Incluyo antes de eso la versión original de la presente transcripción, encontrada en la Internet, como la encontré también en el caso de lo de la Ruta de la Seda y lo del Canal de Panamá.]

     

  

  

 

            

           

 

 

          

 

       

 

                        

 

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