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lunes, 10 de junio de 2013

La niña salvaje de California


[Hace mucho tiempo, siendo todavía muy joven, me impresionó una película sobre un caso auténtico de un "niño salvaje " (o "feral", "ferino"), que fue "El enigma de Kaspar Hauser" (1.974), de Werner Herzog, el director alemán, de la que recuerdo apenas dos escenas.  En una de ellas el personaje cuenta un sueño desolador que tuvo.  Iba por un desierto en una caravana guiada por un ciego.  En lugar de avanzar andaban en círculos.  A lo lejos se veía unas montañas a las que nunca iban a poder llegar.  Ahí aparecía representada su situación emocional: nunca pudo recuperarse de los conflictos internos generados por un aislamiento forzoso de muchos años en la primera etapa de su vida.

Más grave fue el caso de la niña de esta transcripción (de la ciudad de Los Angeles, California), presentado en un programita de tres a cuatro minutos de la Universidad de Houston (Tejas) en inglés que reemite una emisora universitaria en Bogotá.  Fue creado en 1.988 y han sido ya casi 3 mil episodios.  Las transcripciones y el "audio" de todos ellos, menos los últimos diez, están disponibles libremente en el sitio del programa en la Red (www.uh.edu/engines), con lo que podré ahorrarme las dos labores de transcribir y digitar, lentas y agotadoras ambas, y bastará con traducir.  El propósito es inspeccionarlos todos, clasificarlos e incluir aquí los más notables.    

El caso de la niña fue escuchado hace apenas tres meses pero es el episodio # 693, o sea, muy anterior a los más recientes.  Van ya por el # 2.889.  Fue el tercero que pude grabar y desde entonces he podido hacerlo con muchos más, y lo hacía sin saber que era innecesario.  Ayer demoré una hora y media transcribiéndolo y luego otra hora y media traduciendo, y al terminar indagué en la Red y descubrí que lo primero fue tiempo perdido porque ahí estaba todo. ]    

     

 

[Presentador de la emisora local que reemite el programa (siempre se antepone esta misma introducción):]  Con el propósito de apoyar el Programa Nacional de Bilingüismo, Javeriana Estéreo presenta The Engines of Our Ingenuity, "Los motores de nuestro ingenio", microprograma radial que cuenta la historia de como la cultura está formada por la creatividad humana, escrito y conducido por Juan [da el nombre de pila traducido] Lienhard, producido por KUHF-FM de la Universidad de Houston, Texas.

 

[…y un presentador de la emisora fuente siempre anuncia el programa así:]  This is "The Engines of Our Ingenuity", made possible by the friends of KUHF Houston.

 

[Lienhard (que siempre comienza con la palabras "hoy nosotros etc." seguidas de una descripción somera del tema):]  Today we try to reshape, to redesign a damaged child.  The University of Houston's [en realidad el apóstrofo para denotar posesión debe usarse exclusivamente en el caso de personas pero esa norma ya nadie la respeta, y no hay academia de la lengua para el idioma inglés que lo haga respetar y que lo limpie, lo fije y le dé esplendor, tal vez afortunadamente] College of Engineering presents this series about the machines that make our civilization [en el inglés británico escribirían civilisation] run and the people whose ingenuity created them. 

Silence has to be the most subtly vicious punishment one human ever inflicts on another.  The Amish [en mi traducción intercalo una explicación sobre esta gente] use shunning with telling effect.  It's a coward's tool since the victims of silence characteristically turn their anger inward.  That's why it works so well in brainwashing. 

Few victims have been as badly wounded by silence as Genie Clark [incurre aquí en un error con respecto al nombre que señalo en mi traducción].  Genie was the child of parents who didn't like themselves and they didn't like her.  Her father kept her in a room for 13 years.  He never spoke to her.  He didn't let her blind mother come near her.  He tied her to a potty seat by day.  He straitjacketed her by night.  She had almost no visual or oral stimulation.  Then authorities found her.  They took her to the hospital to repair the damage. 

Writer Russ Rymer tells us how that went.  " Genie was underweight and undernourished.  She could barely walk.  She had a vocabulary of about 15 words.  She had no survival skills.  She'd never even used a toilet.  She was a raw human who had to be rebuilt from the start."

There's a large literature on the "wild child".  Fifty or so children have been raised by animals or in isolation, but most have been badly documented.  Jeannie was a fine opportunity for scholars. 

They converged, clipboards and cameras in hand, less to rebuild than to observe.  For a while she developed well.  Her soars healed.  Her motor control improved.  She began taking delight in a sensory world.  Her observers cheered when she finally turned anger on others instead of on herself.  When she went into a destructive frenzy they didn't slap her wrists: they took notes.

Speech was the biggest question.  Theorists asked if a teenager could still learn to talk.  Genie had a genius for nonverbal communication but she was slow to learn language.  Linguists asked why she couldn't acquire syntactic rules.  Was it an emotional block or was she past the age where language is learnable?  Genie reached the point of framing short telegraphic sentences, but no more.  She learned to express her needs, but only randomly and inconsistently. 

The scholars with clipboards drifted away.  Genie drifted back into mental isolation.  She had been the object of science, not engineering.  People talked to her and they watched her develop.  They told her how to live, but she needed the holistic, creative interweaving of other lives, and in that her needs become a metaphor for good design.

Good design means imparting the soul of the designer.  The designer must love what he creates.  If he works with detachment the machine can never be whole, and that was Genie's fate.

[Siempre se despide así:]  I'm John Lienhard at the University of Houston, where we're interested in the way inventive minds work.

 

[Al final el presentador de la emisora local por su parte siempre repite su introducción, cambiando el tiempo verbal (dice "presentó", no ya "presenta"):]  Con el propósito de apoyar el Programa Nacional de Bilingüismo, Javeriana Estéreo presentó (…). 

 

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[Presentador de la emisora fuente que siempre anuncia el programa:]  Esto es "Los motores de nuestro ingenio", que es posible presentar gracias a los amigos de KHUF Houston.

 

 [Lienhard:]  Hoy tratamos de reconfigurar, de rediseñar a una niña lesionada.  La Escuela de Ingeniería de la Universidad de Houston presenta esta serie sobre las máquinas que hacen que nuestra civilización funcione y la gente cuyo ingenio las creó.

El silencio es seguramente el castigo más sutilmente virulento que pueda un ser humano infligir a otro.  Los amanitas [comunidad de fundamentalistas menonitas de vida rural sencilla y austera que vive en el estado de Pensilvania (unos pocos viven en Canadá), habla alguno de dos dialectos del alemán y rechaza el uso de artefactos modernos y cuyo nombre deriva de un Sr. Ammann que fue su primer dirigente hace tres siglos en Suiza antes de trasladarse a los Estados Unidos] recurren a apartar al otro, lo que tiene un efecto notorio.  Es una herramienta de cobardes ya que las víctimas del silencio normalmente dirigen su ira hacia su propio ser.  Por eso es tan eficaz en el "lavado de cerebro".

Pocas víctimas han sido heridas tan severamente por el silencio como Genie Clark.  [Se está confundiendo el nombre de pila del padre con su apellido.  Ella es Susan M. Wiley y el padre era Clark Gray Wiley.  El apodo se refiere al "genio", el personaje de la mitología árabe que siempre permanece esperando a poder salir de su lámpara de aceite, y se pronuncia como Jeannie, el diminutivo de Jean.]  Genie era hija de padres que no se querían a sí mismos y que no la querían a ella.  Su padre la mantuvo encerrada en una alcoba durante 13 años.  Nunca le habló.  No dejaba que su madre ciega se le acercara.  De día la ataba a una sillita con vaso de noche.  De noche le ponía una camisa de fuerza.  No recibía casi ningún estímulo visual o verbal.  Luego las autoridades la descubrieron.  La llevaron a un hospital para reparar el daño. 

El escritor Russ Rymer nos cuenta como fue eso.  "El peso de Genie era muy inferior al normal en una persona de su talla y ella se encontraba desnutrida.  Caminaba con mucha dificultad.  Su vocabulario era de unas 15 palabras.  No tenía la capacidad para enfrentar la vida por sus propios medios.  Jamás había usado un inodoro.  Era un ser humano en bruto que debía ser construido desde los cimientos."

Se ha escrito mucho acerca del "niño salvaje".  Unos 50 niños han sido criados por animales o en un aislamiento total pero la mayoría de los casos ha quedado mal documentada.  Genie era una gran oportunidad para los eruditos.

Llegaron a someterla a estudio, con sus tablillas con sujetapapeles para tomar notas y cámaras fotográficas, no tanto para reconstruir como para observar.  Por un tiempo se desarrolló bien.  Sus llagas sanaron.  Su coordinación muscular mejoró.  Comenzó a sentirse fascinada ante el mundo sensorial.  Sus observadores se regocijaron cuando por fin orientó su furia hacia los demás más bien que hacia sí misma.  Cuando incurría en delirios destructivos no le daban palmadas en las muñecas: escribían apuntes.

El lenguaje oral era la mayor de las incógnitas.  Los teóricos se preguntaban si una adolescente podía todavía aprender a hablar.  Genie era una experta en la comunicación no verbal pero lenta en el aprendizaje del lenguaje.  Los lingüistas se preguntaban por que no podía entender las normas de la sintaxis.  ¿Existía un obstáculo emocional o había superado la edad a la cual todavía  es posible aprender el lenguaje?  Genie logró llegar a la etapa en la que se puede construir oraciones cortas con supresión de palabras como en un telegrama, pero no pudo hacer más que eso.  Aprendió a expresar sus necesidades pero solamente al azar e inconsistentemente. 

Los eruditos con sus sujetapapeles se fueron yendo poco a poco.  Genie fue derivando hacia un aislamiento mental otra vez.  Había sido un objeto de estudio de la ciencia, no uno al cual aplicar la ingeniería.  La gente hablaba con ella y la observaba desarrollarse.  Le decían como se debe vivir pero ella necesitaba el entrelazamiento integral  y creativo con otras vidas, y con respecto a eso sus necesidades se convierten en una metáfora del buen diseño.

El buen diseño implica incorporar el amor del diseñador.  El diseñador debe amar lo que crea.  Si trabaja con desapego la máquina no podrá nunca quedar completa, y ese fue el destino de Genie.

[Su despedida  de siempre:]  Soy John Lienhard hablando desde la Universidad de Houston, donde nos interesa la manera como las mentes inventivas funcionan.                       

       

  

               

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