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sábado, 21 de septiembre de 2013

El nido del macorá


Fue una entrevista a un lugareño de La Mojanera o La Mojana, un territorio en el centro y el sur de los departamentos colombianos de Sucre y Bolívar, que pertenecen a la región de la Costa Atlántica, en el norte del país, en el programa "Trópicos - La serie", del canal de televisión regional Telecaribe y del 2.007, reemitido por el Canal Capital, el canal local de Bogotá, la ciudad capital, en septiembre del 2.008, con repetición el 3 de octubre, cuando me asomé ya muy tarde y pude volver a ver apenas los últimos cuatro a cinco minutos. 

La Mojana o Mohana es la Madre del Agua, un espíritu que se aparece en forma humana para seducir y llevarse a los hombres, así como el Mohán se lleva a las mujeres.  Del Mohán se dice que es el alma en pena (o sea, del Purgatorio, o del plano astral inferior, en términos teosóficos) de un cacique indígena de la Era Colonial, que se siente atraído hacia las niñas.

Es una tierra de humedales que padece siempre inundaciones catastróficas en las temporadas de lluvias.  En el 2.004 se comenzó a discutir la idea de formar un nuevo departamento llamado La Mojana, con Magangué como capital, pero esa idea no ha "pegado". 

De Magangué se ha dicho que es "un pueblo sin Dios ni ley", dominado por La Gata, un personaje infame cuyo candidato a la alcaldía perdió en elecciones recientes ante el candidato del Partido Verde, un partido sin identidad definida que no tiene nada de verde y pretende robar el prestigio de los Verdes europeos, pero que nada hace por la Naturaleza.  El nuevo alcalde es un tránsfuga del P.D.A. o "Polo", el Polo Democrático Alternativo, y ex guerrillero del M-19, que creo recordar es de los que alegan que hay en el Polo quienes defienden el recurso a la violencia para lograr un cambio de régimen.  Es otro "camaleón".  El Polo está en una crisis interna severa porque su alcalde (de Bogotá) fue destituido por corrupción administrativa: robó a manos llenas, como su abuelo y su madre. 

El abuelo fue el General Gustavo Rojas Pinilla, dictador y demagogo anticomunista de la época del macartismo, o sea, nuestro Perón, y la madre nuestra Evita, sin la hermosura de ésta otra oportunista, pero ahora a la izquierda le pareció bien aliarse con los anapistas (los de la Anapo, la Alianza Nacional Popular fundada por el general).

La madre heredó el carácter violento del militar y en el famoso incidente de la Plaza de Toros, donde en la corrida anterior había sido abucheada y chiflada, mandó a sus matones camuflarse entre el público para luego lanzarse a apalear a todos con cachiporras, en una venganza que dejó ocho muertos y por lo menos un lisiado permanente, que era compañero de oficina de una tía mía.  Quedó cojo por el resto de su vida…pero se puede decir que cualquier aficionado a un espectáculo tan cruento tiene merecido eso y más.    

Es un cuento de nunca acabar y basta con agregar que el otro pueblucho miserable del que se dice lo mismo ("pueblo sin etc.") es el Puerto López de Carranza (en el depto. del Meta, en los Llanos Orientales), el Zar de las Esmeraldas y organizador de ejércitos de paramilitares, en lo que compite con el ex presidente Alvaro Uribe Vélez, que con sus enormidades a cuestas deriva lentamente hacia los tribunales de la Corte Penal Internacional.  Es un país bárbaro, dejado de la Mano de Dios.  En el siglo XIX fueron 14 o 17 guerras civiles, según la fuente que se consulte, y la actual cumplió ya 65 años, porque se inició en el '48 con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, no en el '64, con la creación de las FARC-EP, como alegan los gobernantes, porque esa guerrilla marxista tiene sus antecedentes en la liberales que se formaron luego de lo del '48.

  

 

Entrevistador:  [No quedaron grabadas sus primeras palabras, que fueron algo como esto: "Yo no sé mucho de esto de los velorios, pero uno ve que la gente se ríe, que (…).]  Entonces, ¿esto es un irrespeto a la familia del muerto?

Lugareño:  No, no.  Esto es unaa…tradición que va allí en…en estos velorios porque ya esto es, como te digo, por ejemplo, acá es costumbre --¿ya?--, yyy…en el reclamo [luego explica que es eso] …eeel…que juega dominó, y el que echa el cuento….

E.:  En estos velorios, como lo he visto, hay mesa de dominó, cartas….

L.:  Cartas.

E.:  Es un evento social.

L.:  Sí, sí.  Es un evento.  Es como, comooo…una fiesta privada, se puede llamar porque…aunque no se puede colocar música, pero si fuera asíí, eso fueraa…hasta venta de…de…de…de fritos, de empanada…ponen también, porque a veces, tarde en la noche, la gente…pa'que acompañen…

E.:  Le da hambre.

L.:  Le da hambre, sí.  Ahí se forman pilitas de gente.  Ahíí…el uno cuenta cuentos del Tío Conejo, el otro cuenta dee…del tigre, y ahí, se va…¿con qué fin?   Acompañar…a los dolientes…en todaa…de noche, matan, que la vaca, el que tenga vaca, el que no, pues se friega.

E.:  También me enteré en los corrillos, aquí, de los…pasillos, y los comentarios, queee…parece ser que la viudaa…dee…Juan Chácara…no ha permitido la llegada de muchas…de las otras mujeres que él tenía.  Sólo he vistoo…una o dos…de las parejas que tenía…Juan Chácara anteriormente.

L.:  Sí, sí.  Es quee…actualmente él vivía con ella…y ella se hacía respetar…en los de ellos [queriendo decir, tal vez, "en la de ellos", en la casa de ellos], yyy…pero en las otras, pues es comoo…como dicen por ahí, una aventura…aunque sí él como que a'onde ponía el ojo…ponía el plomo…dice el dicho…yyy…aquí actualmente vivía con ella.

E.:  ¿A qué crees tú que se debee…ee…esa cantidad de hijos que tenía Juan Chácara?  ¿Quééé, o sea, que motivación…

L.:  Yyy…yo digo…

E.:  …pudo haber tenido una persona?

L.:  …yo digo que…quee…mm…mm…bueno, a veces me pregunto yo mismo…si es que tiene algún rezo [o sea, un maleficio], o tenía un rezo…porque, eso también existe, que el nido de macorá.

E.:  El nido del macorá.  ¿Qué es eso?

L.:  Eso es que lo…los venden por ahí los tipos que están en brujería…y se los dan a las personas que (…) [unas tres palabras incomprensibles], "Yo quiero tener esta mujer", "Deseo aquella mujer", entonces él… (…) [unas cinco palabras incomprensibles]…entonces esoo…usan un …perfume…y él se lo echa, y a la que él le diga el nombre de ella, pues…ahí mismo, se va tras la mujer, y yo creo que eso fue lo….  Hay otros compañeros que dicen que no, que es que él, la lengua de él eees…tenía una parla como el carajo, y a la que le hablara, hasta como que se le caía.   

E.:  ¡Cuarenta hijos!

L.:  Cuarenta hijos, con casi con 25 mujeres, oye.  [El comienzo de esta oración es incomprensible] (…) una como de seis meses. 

E.:  ¡De seis meses!

L.:  Tenía casi sesen-…casi cincuenti-…casi sesentipico, más o menos, y todavía…el tipo prendía bien, bien, con el "suiche" [o sea, el interruptor (del inglés switch)].

E.:  Acá entre nos: si se puede, antes de que me vaya me averiguas a ver si me puedo conseguir un poquito de ese…nido de macuá [así le dicen algunos]

L.:  Pe…

E.:  pájaro macuá.

L.:  Sí, sí, hay que hablar con la…viuda pa'ver si…si él dejó algo por ahí en la mochila que él usaba.

E.:  Por ejemplo.  Vamos a hacer esas….  ¿Me puedes narrar algo más de los velorios?  ¿Qué sucede en un velorio?  Cuéntame a ver.  ¿Quéé…qué vivencias has tenido tú en un velorio?

L.:  Bueno, en el velorio…cuando llegas, principalmente, los reclamos que hay en los velorios….

E.:  ¿Qué es un reclamo?

L.:  Sí, el reclamo es eso que el…se m-…muere…murió el compa'e Juan, entonces viene y…yyy…y le reclaman lo que él hizo.

E.:  O sea que el reclamo…es una narración…de los sucesos vividos por el finado.

L.:  Sí, señor.

E.:  Yo creo que un animal…le lloran a los animales también, o sea, estoy viendo unos cerditos.  Actúa un reclamo hacia un cerdo.

L.:  No, al cerdo, no.  Cerdo no.  A…ee…a las…las personas, las que mueren.  Por ejemplo, al cerdo no, ya quee…sí hay personas que dicen que "Yo te regalo un cerdo tal día".  Eso también lo tenemos.   

E.:  Hagamos un…hagamos un reclamo de esos.

L.:  [una o dos palabras incomprensibles] (…) asíí, por ejemplo, yoo…que venga y: "¡Aayy!  [Imita un llanto.]  ¿Te acuerdas, madre mía [más llanto], el puerquito aquel que te traí [sic] y tú lo engordaste, madre?  [Llanto]  ¡Lo vendiste y compraste un corte y unas babuchas, madre querida!"  [Llanto]  Así…son las cosas…que suceden…por aquí.  Claro, por acá, por los… municipios, y los barrios…más marginados, porque ya esto pa'l centro….    

E.:  No hay la seriedad, no hay la prosopopeya esa de los velorios de la ciudad…

L.:  No, no.

E.:  …donde todo es un rigor, un silencio, el llanto contenido.

L.:  Hayy…acá ess…

E.:  …manifestación total.

L.:  Sí, sí: total.  Esto es un cien por ciento diferente aquello a lo de acá.  Allá el que se murió (…) [una o dos palabras incomprensibles] y "chau bambino" y a partir gana'o [no conozco esa expresión], y aquí no.  Acá todavía viven.  Las babuchas de la difunta las guardan ahí…yyy…el que…las gallinas…"Esta es la guinda de mama [así: palabra grave, más bien que aguda].  Hay que cuidarla."  Hay muchas personas que no creen esto pero…es cierto.

[Quiso decir, claro, "guindal", el árbol de guinda, una frutica menuda como una cereza, con la misma forma y con una pepa como la de cereza, primero verde y luego verdosa amarillenta, que tiene un sabor agridulce intenso exquisito, que se da en tierra caliente y es el mejor recuerdo de mis años en la Costa Atlántica colombiana (Barranquilla), donde nací, me crié y viví hasta los 17 años, junto con el mamoncillo, el corozo, el martillo (planta acuática con pepas crujientes deliciosas), la verdolaga (maleza de hojitas suculentas que dan a las tortugas), la carimañola que conseguíamos todavía caliente a mitad de camino hacia Cartagena, creo que al pasar por Luruaco, la butifarra, la arep'e huevo, la alegría con coco y anís y la cocada de las palenqueras, el pan de yuca y la arropilla, y también probé los huevos de iguana, que con los primeros bocados son deliciosos, luego dan fastidio, y además es infame como les rajan el abdomen y las dejan así.  Fue mi etapa carnívora.]

E.:  ¿Y pueden interrumpir un reclamo…por alguna situación que esté sucediendo en el velorio?

L.:  Sí, sí, sí, en el velorio, y, yy…ya salen con otro lado.

E.:  ¿Cómo cuál?

L.:  Por ejemplo, ellas lloranal difunto: ¡Ayy, je, je, je, je!   ¡Te fuiste para siempre, viejo, jo, jo, jo, jo!  [Llanto simulado]  ¡Ay, viejo querido, jo, jo, jo, jo, jo, jo, jo!  ¡Oo, Guala [?]!  ¡Ve a repartirles el café, mija!  ¡Ve a repartirlo antes de que se enfríe, je, je, je, je, je, je!  ¡Yo me acuerdo, viejo mío, jo, jo, jo!  ¡Ay, viejito lindo, je, je, je, je, je!  ¡Cuando tú ibas a los fandangos y bailabas, padre mío, jo…!  ¡Torcías el ñanguito aquel como perro con gusanera [dog with the worms, "perro con gusanos", dicen en inglés], je, je, je, je, je!"  Porque era como que movía el ñango mm…el viejo…y así, sencillamente…. 

[La capacidad histriónica de ese campesino es sobresaliente.  Me hizo reir.  Debería tener su propio espectáculo en algún club nocturno.  Es de lo mejor que he visto en mis sesenta y un años de vida.]     

E.:  El ñango son las nalgas.

L.:  El ñango son las nalgas. 

E.:  Voy a estar muy pendiente, ahora, aquí, en lo que sucede en el velorio…ee…más tarde nos encontramos…espero que mee…respondas algunas otras inquietudes que tengo. 

L.:  Está bien.

E.:  Por lo pronto voy un momentico…a caminar por aquí a ver que más encuentro.

L.:  Digo, ¿por qué no te vas a echar el ojo a la…a la viuda?

E.:  ¡Noo, yo soy muy respetuoso!

L.:  Ajá, pero si se ofrece, pues, [unas dos a tres palabras incomprensibles] con ella.

E.:  Ahí lo pensamos.

L.:  ¿Quién quita?  [Expresión que es tanto como decir "¿quién puede asegurar que no puede pasar?"]

E.:  ¡Bueno!  Está bien.

L.:  Vaya con Dios.

 

Es gente del Caribe, que suaviza las eses y las convierte en jotas suaves (más bien que guturales) como se hace en esa región los hispanoparlantes (y los andaluces, que fueron quienes se establecieron ahí), pero esta vez no sustituí las eses por jotas como he hecho en casos anteriores.

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